miércoles, diciembre 01, 2010

Dame hijo mio tu corazon.

Hermanos, por aqui les dejo esta predicacion y espero sea de bendicion para sus vidas como lo fue para mi. Dios les continue bendiciendo.



Tema: Dame hijo mío tu corazón.
Proverbios 23:26.
Pro 23:26 Dame, hijo mío, tu corazón,
Y miren tus ojos por mis caminos.


Introducción:

Cuando la Biblia habla del corazón no solo se refiere al órgano de nuestro cuerpo que late y que bombea sangre sino al alma, a lo que nos lleva a actuar de una manera o de otra ya sea buena o mala.
A simple vista podemos notar que esta porción de la Biblia expresa dos deseos de Dios.
Podemos interpretarlos como mandamientos, pero no dejan de ser también deseos del Señor.
De estos dos deseos el primero da como consecuencia al segundo, porque para mirar por los caminos de Dios, antes tenemos que entregarle nuestro corazón.
Es interesante notar que en este texto Dios no está pidiendo sacrificios.
Tampoco está pidiendo dinero, ni tiempo, ni culto.
Sin embargo, al meditarlo profundamente entendemos que lo está pidiendo todo.





1.- ¿Qué es el corazón del hombre?

El corazón del hombre es:
a) Es el asiento de los afectos y de las pasiones.
El corazón es a menudo mencionado en las Escrituras como el asiento de los afectos y de las pasiones. (Marcos 7:21).


b) Es el asiento de la sabiduría y el saber.
La Biblia también menciona que el corazón es sabio. (Proverbios 16:21).
c) Es el centro del ser del hombre.
¿Por qué es el centro del hombre?

1.- Porque la aceptación del evangelio es con el corazón.

2.- Porque es allí donde nuestro Señor Jesucristo habita, es allí donde El mora y es por eso que nos pide nuestro corazón; “Dame hijo mío tu corazón”.

3.- Porque no le podemos dar tiempo sin antes darle nuestro corazón.

4.- Porque no le podemos dar el corazón sin ponerlo en primer lugar en nuestra vida.
No es posible darle el corazón sin obedecerle.





2.- ¿Cómo puedo darle mi corazón a Dios?

El corazón del hombre es algo que Dios desea que se le entregue, pero como puedo dárselo, que hago para que mi corazón sea de Dios, ¿Acaso tendré que arrancarlo de mi cuerpo y darlo a Dios?
Hombres y mujeres sufren, porque no saben cómo vivir, no saben realmente qué es lo que quieren, no saben como entregar el corazón a Dios.


a) Rindiéndome a El.
Esto quiere decir que tenemos que dejar que el Señor Jesús reine en nuestra vida, que el sea el que gobierne todo nuestro interior.

b) Reconociendo a Dios como el Señor de mi vida.
Tenemos que ser sencillos, humildes, abiertos, transparentes, además de ser obedientes a la Palabra de Dios, esto es reconocer que el es Señor de nuestra vida y como tal tenemos que obedecerle.
Es necesario permitir que Dios vaya «invadiendo» todos los ámbitos de nuestra vida. Que Él sea el que va normando y señalando el camino concreto de nuestra existencia. Reconocer a Dios como Señor es permitirle que ilumine mi pensamiento, que fortalezca mi voluntad, que oriente mis sentimientos, que norme y marque el criterio de mi comportamiento.

c) Entrégalo con decisión.
Cuando tu tomas la decisión de entregarle tu corazón a Dios el lo acepta y te transforma pero es necesario que no desistas de la decisión que tomes y que te mantengas firme, que pongas toda tu confianza en El.
Cuando tu entregas tu corazón a Dios dejas que el lleve todo el control de tu vida, que el sea el que guíe tus pasos.


3.- ¿De que me sirve entregar el corazón a Dios?
Todo lo que vimos en los puntos anteriores es muy importante para conocer lo que debemos hacer, pero; ¿de que me sirve todo esto? ¿En que me beneficia a mí?
Veamos lo siguiente:


a) Para que mi corazón sea transformado.
La Biblia enseña que los corazones de todos los hombres están enfermos a causa del pecado. (Isaías 1:5b)
El ser humano necesita entregar su corazón a Dios porque sólo Él puede transformarlo.
Si tú le entregas tu corazón a Dios, Él lo limpia, lo transforma, le pone deseos santos y tú experimentarás gozo profundo al obedecer sus mandamientos. Mirar y andar por sus caminos no será una carga sino un motivo de gozo.


b) Para que mi corazón sea consolado.
El corazón del hombre esta dañado por el pecado pero Cristo te ofrece consuelo y descanso para ti.
Cuando uno de nosotros le entrega sinceramente su corazón a Dios, Él lo toma y lo llena de Su amor.
¿Se imaginan cómo anda por la vida un corazón lleno del amor del Señor?
¿Podrá haber resentimientos, tristeza, afán, incertidumbre, soledad o culpabilidad, en un corazón lleno del amor de Dios?
Por eso dice Dios: “Dame, hijo mío, tu corazón”, porque sabe que el corazón del hombre necesita ser consolado.
Cristo te da consuelo:
De tus necesidades,
De tus problemas
De todo lo que sufres en esta vida,
El es el único que puede ayudarte a quitar ese dolor de tu corazón.



c) Para que mi corazón sea resguardado.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23)
¡Cuán importante es el corazón del ser humano!
Las cosas que consideramos valiosas las guardamos celosamente.
Dios quiere que guardemos nuestro corazón con más celo del que tenemos para guardar nuestros tesoros.
Fuera de Dios no hay nadie que pueda cuidar mejor nuestro corazón. Ni nosotros mismos.
El corazón del hombre necesita ser resguardado “Porque de él mana la vida”
El texto nos indica que el corazón, bien resguardado, es fuente de vida para el hombre.
De ello podemos inferir que un corazón no bien resguardado, es fuente de muerte porque de él proceden: “…los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19)

Conclusión:

Vemos por la calle, en la TV o en el cine muchas caras sonrientes, pero las más de ellas sólo son máscaras, escondiendo un corazón triste y a veces hasta desesperado.
Millones de personas, en todo el mundo, están inmersas en la depresión porque sus corazones están “dolientes”.
No dudo que alguien que esté escuchando este mensaje, ahora mismo tenga un pesar en su corazón.
No hay nadie que conozca mejor al ser humano que Dios. No hay nadie que le conozca mejor a usted, que Dios mismo.
Hay mucha gente que sufre de soledad y de tristeza, pero que se resigna a vivir así, porque piensa que no hay remedio.
Hay otros que saben que si hay remedio, pero que voluntariamente se someten al dolor, y no le entregan por completo su corazón a Dios.
Es increíble como a veces el ser humano prefiere el dolor que acercarse a pedir ayuda.

Dios dice: “Dame, hijo mío, tu corazón” porque sabe que el corazón del hombre necesita ser entregado en sus manos para ser consolado.

Tema predicado el Martes en el Templo Peniel de Moroleon Guanajuato por el Hno. Guadalupe Caltenco.

1 comentario:

  1. Gracias x edificar mi vida y la de muchas otras personas realmente el corazon le pertenece a nuestro supremo Dios.

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